jueves, 22 de agosto de 2013

Parte 2. Capitulo 5. Vueltas y mas vueltas

Toni.


Despues de otras 6 semanas de dura rehabilitación, ya podía andar con la ayuda de una muleta, asi que estuve caminando varios dias más para volver a coger costumbre, dado que la rehabilitación solo había mantenido la fuerza. Cuando desperté una de esas mañanas, había una nota de Ana, que fuese a recogerla a las 11 al taller, y ya eran las 10:30, con lo cual desayuné a la carrera, me vestí y cogí la muleta y las llaves del porsche 997 Gt3 RS, que me había comprado nada mas acabar aquel campeonato con el Mazda, el que por cierto, guardaba mi padre para yo poder traspasarlo en un futuro a mis hijos. El coche estaba justo en frente de casa, ya que me había dado pereza meterlo al garaje.




Coloqué la muleta entre las barras y los backets, y salí hacia el taller a toda prisa, habría perdido forma andando, pero conduciendo la cosa cambiaba. Al llegar estaba Ana sentada en un 911 negro de los años 80. Me estuvo contando que por culpa de ese coche había estado ta rara y ausente en casa, y quiso ir conmigo a probarlo ahora que ya estaba terminado, el antiguo dueño también había venido a verlo, le dije que se montase en el mio y que íbamos a seguirlo de bastante cerca. Pusimos rumbo al puerto de montaña de Alisas, un lugar perfecto con carretera bien asfaltada, dos carriles anchos, y una buena subida para probar todo el potencial. Ana seguía siendo muy rápida en este terreno, pero el antiguo 911, aunque se defendía bien, no podía con el potencial del 997, ya eran muchos años de avances tecnológicos. Durante toda la subida el 911 antiguo lanzaba llamaradas y se agarraba al asfalto con su llanta 14 y sus anchos neumáticos traseros, desesperados por coger tracción cuando patinaba gracias al Boxer que cargaba en su parte trasera. Yo seguía con el 997 sin mayores dificultades, también soltando llamaradas, mas discretas, y con bastante mejor tracción que su abuelo, pero siendo el mismo concepto en el fondo, un deportivo de verdad, motor atrás, Boxer de 6 cilindros, tracción trasera, y nada de turbos, solo 8.500 rpm para disfrutar de su sonido envolvente y su firme y precisa direccion. Al antiguo dueño se le veía entusiasmado con el lavado de cara que tenía el que un día fue su coche, y también con el hecho de ir sentado en uno de sus sucesores, mientras uno perseguía al otro con música celestial de fondo provocada por ambos motores. Y con esa sintonía se pasó la mañana.


Después de volver al taller, despedirnos del dueño y volver a comer a casa, llamamos a los miembros del antiguo equipo, para volver a pasarlo como en los viejos tiempos, y por suerte todos estaban disponibles. Ahora Javi tenía un M5 e92, Iván se había comprado hace poco un Toyota Gt86 y Cristian disfrutaba del Mazda Rx8 y Ana y yo fuimos con los porsches. Estuvimos un buen rato contándonos anécdotas del tiempo que había pasado desde después de dejar el equipo, Ana contaba sus vivencias en Italia y yo la vida en los circuitos, también aproveché para anunciar que no volvería a correr en un tiempo, hasta que estuviese totalmente recuperado, estimaba unos dos años, mientras tanto, en porsche seguían contando con mi currículum y solo tendría que volver a pasar las pruebas. Ese tiempo lo utilizaría para descansar, recuperarme por completo y dedicarme mas a los míos. El resto de la tarde lo pasamos conduciendo, derrapando, gastando gasolina y divirtiéndonos,  para al final acabar echando una carrera entre todos como las que hicimos hace años, y lo pasamos tan bien que decidimos hacer esto al menos una vez cada año. A la vuelta tuvimos que ejercer de niñeras de los hijos de Tania y Cristian durante un par de horas, y tuve que aguantar los comentarios chistosos que hacia Ana sobre lo bien que me sentaba un niño en brazos, y cuando llegamos a casa caímos rendidos sobre la cama, mañana sería otro dia...

Nos despertamos mientras nuestros móviles no paraban de sonar, asustados y algo confusos. Ana tenía cerca de 10 llamadas perdidas y yo otro tanto, todas del taller, así que llamé. Recibí la peor noticia que me podía dar uno de los mecánicos, habían encontrado a Javi muerto en su casa hoy por la mañana. Se lo dije a Ana, el funeral sería ese mismo día a las cuatro de la tarde, así que fuimos a comprar ropa para ir decentes a su entierro y al velatorio, donde nos encontramos con los hermanos de Javi, y estuvimos hablando con ellos largo y tendido. Ninguno podía creer la muerte tan repentina que había tenido, dado que se suponía que ya estaba saliendo del cáncer, y no había ese peligro. Nos despedimos y fuimos a comer casi en absoluto silencio, además de avisar a más gente sobre la repentina muerte. Después de comer, nos vestimos ambos de negro (los hermanos de Javi nos instaron a que llevásemos el ataúd con ellos del coche al cementerio) y yo cogí las llaves del GT-R, el cual me habían traído de Alemania hace una semana. Salimos en el directos a seguir la marcha fúnebre que encabezarían los restos de nuestro antiguo jefe.




Si bien el velatorio estaba casi vacío, el cementerio y alrededores estaban a reventar, y si no llegamos a tener preferencia para aparcar, hubiese sido preferible ir andando. Descargamos el ataúd y lo llevamos hacia su nicho, ante decenas de miradas de angustia, y entre familiares con los ojos rojos de tanto llorar, y algún vecino con el que Javi había mantenido conversación alguna vez en su vida, se realizó la ceremonia que sellaría su vida. Después acudimos a la lectura de su testamento, en la que Javi nos dejaba sus negocios al completo, y toda su fortuna la repartía entre su familia y varias ONG'S. Después de otra larga charla con los hermanos, decidios ir al taller a revisarlo todo, empezar a cuadrar cuentas y todos esos asuntos burocráticos. Ana se quedó mirando los registros de ventas y yo rebuscaba entre las cosas personales de Javi, mientras veía todo lo que alguien tendría en su oficina, agendas, apuntes sueltos en papeles, direcciones, alguna que otra foto de hace ya unos años, y una especie de diario. La abrí por curiosidad y me quedé sorprendido al leer lo que se exponía ante mis ojos. Sin más dilación avisé a Ana para que viese lo mismo que yo...

lunes, 5 de agosto de 2013

Parte 2. Capitulo 4. Un nuevo miembro en la familia

Ana:

Ya habían pasado varias semanas desde el accidente de Toni, en el que el maravilloso fin de semana en Le Mans se convirtió en un infierno. Había visto que el coche de Toni se comportaba extraño en la última vuelta pero podría ser cualquier cosa, estos coches eran muy complicados y delicados y el más sencillo daño podría afectar a la forma en la que el coche respondía, pero no pensé que se fuera a estrellar de aquella forma. Estábamos cerca de donde sucedió todo, vimos volar el coche y el resto lo vimos por las pantallas gigantes que había en Le Mans...nunca creí que podría pasarlo tan mal por alguien, creo que en ese momento comprendí lo que Toni debió de sentir cuando yo tuve aquel grave accidente hace años.
Me partía el corazón verle en esa camilla entubado y sin poder moverse, sin hablar, sin nada, me había dolido separarme de él antaño pero por lo menos sabia que estaba bien en cambio ahora estaba ...destrozado. Tuvimos miedo a que no despertase a pesar de que los médicos dijesen que despertaría.
 El panorama fuera de su habitación era igual de desolador que dentro, su madre llorando, su padre intentando aguantar el tipo, nuestros amigos consolándose mutuamente por las esquinas, era horrible, prefería estar dentro de la habitación y así lo hice durante los cuatro días que estuvo allí. Sus padres, Javi, sus compañeros de equipo querían relevarme para que me fuera a dormir a un hotel y descansara pero ni pensé en la posibilidad, quería estar ahí cuando despertase y allí estuve, aunque el pobre se asusto un poco al verme más pálida que de costumbre, parecía estar peor que él a causa de la falta de sueño.

Pero de todo esto ya habían pasado 3 semanas y por fin volvíamos a casa, los médicos querían asegurarse de que lo habían inspeccionado a fondo y Toni ya podía ponerse de pie y dar un par de pasos aunque le dolido horrores la columna. En Cantabria seguiría un plan de rehabilitación con el que los médicos de Le Mans aseguraban que en un par de meses podría caminar más o menos bien aunque seguramente tendría que ayudarse de un bastón o una muleta al principio, pero el estaba animado e incluso bromeaba con lo bien que le iba a quedar el bastón y el aspecto de maduro interesante que le daría.
El viaje en avión fue algo movido por el mal tiempo pero llegamos bien y a Toni no le dolía nada, aunque ya me habían avisado los médicos, cuando se le pasara el efecto de la infiltración que le hicieron para hacer más cómodo el viaje iba a sentir todo el dolor que en el hospital le habían conseguido camuflar mas o menos.
Al aeropuerto vinieron a buscarnos unos amigos de Toni que nos llevaron a casa, y los dos siguientes días fueron un afluente continuo de gente por casa: familiares, amigos, etc y por fin al tercer día pareció que dejaban de llegar visitas a todas horas.
Me levante a las 7 a limpiar un poco la casa y a hacerle el desayuno a Toni, porque a las 9 tenia su primera sesión de rehabilitación:

   -Buenos días dormilón, te traigo el desayuno, no te puedes dormir que tienes que ir a Valdecilla
   -Ya lo se, no tienes que hacerme el desayuno, con la rampa esa que me pusisteis puedo bajar yo solo a la     cocina y hacérmelo
   -No me importa hacerte el desayuno, anda calla y ponte a desayunar que luego no te da tiempo a nada y       tenemos que andar corriendo a todos sitios.
   -Ana, hay algo de lo que no hemos hablado y a lo mejor deberíamos hacerlo
   -¿ De que?
   -De esto, osea de nosotros, de lo que somos, de todas esas cosas
   -Pues bien, yo estoy bien contigo, quiero estar a tu lado y creo que ya sabes lo que siento por ti, así que         no creo que tengamos mucho más que hablar
   -No huyas Ana
   -Tengo muchísimas cosas que hacer

Dije mientras me iba riendo a terminar con todo lo que había que hacer y a vestirme, pronto Toni me llamo para que le ayudara a levantarse para vestirse y arreglarse, decía que se sentía muy inútil, había que ayudarle con todo pero a mi no me importaba ayudarle, y bromeaba diciéndole que después de cuidarlo a él no quería tener niños.

La rehabilitación fue dolorosa, se le oía gritar desde la sala de espera, y salio de allí rojo como un tomate y con la cara completamente desencajada por el dolor, no quiso hablar del tema, pero la cara de dolor tardo en cambiarle bastante, mientras tanto yo me le había llevado al taller de Javi, tenia que hacer un montón de cosas porque Javi se había marchado a Inglaterra unos días y yo tenia que hacerme un poco cargo de la cosa. Toni estaba irritable después de la sesión de dolor y más aun cuando veía que no podía meterle mano a los coches de Javi, ahora que lo pensaba, no había hablado con Toni la posibilidad de que siguiese en las carreras de resistencia, tampoco quería presionarle o hacerle tomar una decisión porque no iba a servir de nada, así que mejor cerraba la boca hasta que el mismo sacase el tema.
 Entonces oí aquel característico sonido, era mi Honda Nsx me quito todos los pensamientos de la cabeza, era mi hermano el que había estado cuidando aquella belleza y se le veía tan encantado con el coche que se le regale en su cumpleaños, me iba a costar superar ese regalo, ahora estaba rojo y mi hermano le había vuelto a poner el asiento del copiloto que yo le quité:

-Te gusta eh, había pensado que ninguno de los dos habías visto lo que hice con el Nsx
-Yo ni si quiera sabia que ahora era tuyo
-Mi hermana se lucio y en mi cumple me lo regaló, para el próximo año quiero el Delta
-Anda cállate y dime porque has pintado a mi hermoso coche blanco de rojo
-Para que corra más ja ja ja

El Honda era un buen coche, de serie alcanzaba las 8000 rpm y tenia casi 300 cv, y después de las modificaciones que yo le había hecho para correr aquel coche era monstruoso, pero no terminaba de divertirme tanto como lo hacia ahora con el Delta, mis padres me quisieron matar cuando se le regale a Rubén, no solo por la velocidad que podría alcanzar, sobre todo por lo que aquel coche consumía, a los 100, 12 litros sin pisarle mucho, pero Rubén tenia un buen trabajo y podía permitírselo, aunque no lo usaba a diario y todavía no le había dado ninguna avería ni tampoco había tenido que cambiar las ruedas, ni los discos de freno, entonces si que iba a llorar cuando viese la factura.

Mi tío se empeño en comprarme el Evo y el resto de mis coches me los había llevado a Italia, tampoco había pensado en Italia, que iba a hacer con mis amigos de allí, los negocios, con la casa, los coches, tampoco sabia si iba a seguir el plan inicial de irme allí medio año y estar el resto aquí. ¿ Por qué era todo tan complicado?, mientras yo pensaba, Toni chachareaba lo que podía con Rubén en el Nsx, se les veía muy enfrascados en una discusión de que ruedas debería ponerle al coche cuando se las cambiase. Mientras ojeaba una revista de coches pensaba en que hacer, si dejar el Delta para diario o comprarme otro coche y el Delta usarlo como coche de domingo. Me  daba pena usar el Delta a diario porque era una reliquia y quería conservarlo bien el máximo tiempo posible y entonces vi en la sección de segunda mano de la revista aquella preciosidad, un Porsche 911 que me dejo los ojos abiertos como platos, en el anuncio ponía que el coche necesitaría de algunas reparaciones pero sinceramente no me importo, lo mio con aquel coche había sido amor a primera vista, no tenia ni idea de porque pero aquel Porsche tenia algo especial y esa misma tarde deje a Toni en casa de sus padres y con la escusa de tener que volver al taller fui a ver el coche.

Tuve que irme hasta Castro pero allí, a la entrada de una casa con el jardín más lleno de flores que había visto en mi vida estaba el coche, brillante, impoluto, al bajarme de mi Delta vi que no tenia ni un rayón y que por dentro estaba mejor todavía. Un señor mayor salio de la casa y me saludo, me pregunto que si me interesaba y tras hablar un rato con él de lo bueno y malo que el coche tenia le pedí que me enseñara el motor del coche y que me dejara probarle. Así que al rato, y tras comprobar que el coche no tenia nada grave, solo algunas cosillas que había que cambiarle le dije que se le compraba y le extendí al señor lo que pedía de entrada en el anuncio y el resto se lo di en un cheque, pareció sorprenderle que se lo pagara todo el mismo día:

-Vaya, debes de tener un buen trabajo niña, ¿a que te dedicas?
-Tengo un negocio de talleres y a veces hago alguna carrera
-Vamos que el coche le dejo en buenas manos
-Supongo que si, no se preocupe cuidare bien de él, no seria capaz de hacerle ni un rasguño a este coche


Y tras aquellas palabras el señor me deseo suerte y me hizo prometerle que si algún día me pasaba por allí con el coche se lo enseñaría para ver como quedaba cuando lo arreglara, accedí con gusto porque el señor era muy simpático y se le veía perro viejo en esto del motor. Mire el reloj, las nueve ya, Toni me iba a matar, le dije que a las 8 como muy tarde iba a por él. Llame al taller y le dije a uno de los obreros que allí teníamos que viniese a buscarme el Porsche a Castro con la grúa y que le dejaran en el taller hasta mañana, yo les daría mañana las indicaciones sobre lo que hacer con él. Así que con todo atado me subí al Delta para ir en busca de Toni. Cuando llegue se le veía algo enfadado y según nos montamos al coche me dijo que había llamado al taller y que no había aparecido por allí en toda la tarde, así que me invente que un cliente muy exclusivo me había hecho ir hasta castro para mirarle los fallos que le daba un Porsche 911, siguió enfadado pero se lo creyó a regañadientes.

A la mañana siguiente, sus padres querían llevarle a rehabilitación y yo aproveche para irme al taller y darles a los mecánicos las indicaciones de lo que quería que hicieran con el coche, iba a exprimir aquel coche, a sacarle todo lo que podía dar de si mismo y entonces se le enseñaría a Toni. Los mecánicos estimaron una semana para realizarle todas las reformas que quería hacerle y yo estaba especialmente ilusionada con mi nueva adquisición, nunca había tenido un Porsche a pesar de que siempre me habían parecido grandes coches, y este coche tenia algo, el sonido, el olor de la gasolina, su aspecto fiero, no se exactamente que, pero tenia algo que me hizo quererle desde que lo vi, tanta era mi adrenalina por probar ese coche que esa misma noche me lleve el Delta a meterle caña por Peñacabarga para quitarme un poco las ganas de velocidad. Para ello espere a que Toni se durmiese y salí con el máximo sigilo que pude, no estuve fuera más de una hora, pero Toni estaba despierta con un libro en las manos cuando entre en la habitación:

-¿Donde estabas?
-Fui a pisar un poco el Delta, se esta quedando dormido de tanto ir a 50 por hora en Santander
-Estas muy rara Ana
-No estoy rara, anda vamos a dormir un rato y deja de decir tonterías.

Esperaba poder mantener el secreto del coche hasta que estuviese listo para así darle a todos la sorpresa, pero Toni me conocía demasiado bien y si se empeñaba averiguaría lo que estaba haciendo, desde luego no tenia capacidad para mentir, se me notaba enseguida, así que tendría que olvidarme del Porsche hasta que estuviese terminado, así no estaría tan hiperactiva y Toni no seguiría pensando que estaba rara, en definitiva, en una semana disfrutaría de los placeres de conducir semejante coche, me quede profundamente dormida, estaba como una niña a la que le iban a dar una juguete nuevo.

domingo, 4 de agosto de 2013

Parte 2: Capitulo 3. Nueva vida

Toni.


Después de esos dias en casa, y de poder hablar con Ana como personas para dejar las cosas claras, me volvía a marchar, para comenzar la semana previa a Le Mans, una dura semana de preparación, simulador, charlas de equipo y demás cosas para que todo estuviese listo y perfectamente preparado para las 24H. Mientras esperaba a que el avión despegase, pensaba en la conversación que había tenido con Ana, y en lo extraña que estaba esos dias, comportándose como cuando me quería pedir perdón después de haberse enfadado por algo. Puede que fuese su intención, pero yo desde luego no tenía ganas ni de perdonarla ni mucho menos de volver con ella, menos aún después de comportarse como lo hizo, de la manera mas egoísta posible, con todo ya decidido y casi cargándose los planes de todo un año de trabajo y esfuerzo, haciéndome demasiado daño. En definitiva, había sido una gran egoísta y yo estos dias tan solo me había hecho el amable para que no hubiese mal ambiente, ya que iban a ser los últimos dias que pasaría allí y no quería irme con mas malos recuerdos, si es que era posible. El avión comenzó a despegar mientras los primeros rayos de sol se dejaban ver tímidamente en una intensa iluminación roja que hacia del despegue una acción especial, casi mágica, elevarse entre las nubes parecía tan fácil...



El aterrizaje no fue tan apacible, además de estar retenido en los controles casi dos horas porque mi casco fue declarado "sospechoso" por el especialista designado. El coche de alquiler me esperaba fuera y tras un viaje lleno de traqueteos y golpes de maletas mal colocadas en el maletero, llegué al motorhome de porsche para reencontrarme con mi segunda familia. Fuí saludando uno por uno a todos, ingenieros, mecánicos, meteorólogos, directores de prensa y marketing, y a mi compañeros de equipo, Frank Schmidt y Luca Nicoletti, con quienes estuve toda la tarde repasando el circuito en el simulador. Esa noche hubo reunión del equipo, saldríamos con la Porsche #2 y salíamos a ganar, después del tercer puesto del año anterior, el cual había dejado grandes sensaciones pese a todos los problemas técnicos. Pasaron unos días muy ajetreados hasta las clasificaciones, llenos de pasos en bici por el circuito, entrenamientos exhaustivos y horas de simulador. El primer día de la clasificatoria, aparecieron Ana y Javi para desearme suerte, vestidos de porsche y con tres o cuatro acreditaciones colgadas del cuello, vaya si les habían cuidado mis jefes, y les estuve recomendando zonas donde ponerse en la pelousse, mas incómoda que una grada, pero veías bastante mas del circuito. Yo salía el último en las dos clasificaciones, ya que la noche era mi punto fuerte, pero ese día no daba con los reglajes y gracias a Frank conseguimos un tercer tiempo a escasas milésimas del segundo y el primero, y me fuí a la cama pensando en el siguiente dia, ya que aun teníamos la oportunidad de bajar mas el crono. Sin darme cuenta casi, estábamos en la segunda clasificatoria y se acercaba mi turno, Luca había conseguido la pole provisional pero no podíamos bajar la guardia, yo caminaba nervioso de un lado a otro mientras esperaba que llegara al box. Cuando estaba delante mio, salté al coche y salí a correr como si me persiguiese la mismísima parca, para después de poco mas de 14 minutos, bajar el tiempo de Luca lo suficiente para conservar esa pole, a partir de ahí me relajé y di dos vueltas mas a un ritmo mas pausado. La noche en este circuito era mágica, completamente, un desfile de luces, ruidos de motor, llamaradas en los escapes, el público jaleando a sus pilotos favoritos, sin duda, por algo era una de las carreras mas míticas de la historia.





Con una alegría inmensa entré al box entre celebraciones del equipo y prensa empujándose por una instantánea de los tres pilotos, nos habíamos quedado a muy poco del récord del circuito desde su reforma con las chicanes en su enorme recta, así que la pole se celebraba casi como una victoria. Después de las reglamentarias fotos y un poco de entrevistas, me fui al motorhome ya que el siguiente día iba a ser muy largo. No dejaba de darle vueltas al dia de la ruptura con Ana y con esos pensamientos acabé durmiendo un buen puñado de horas, suficientes para mantenerme fresco para la carrera, pero la mañana se presentaba bastante ajetreada, con el driver's parade, las entrevistas, las telemetrías de última hora, y los nervios previos a la salida. Cogí la moto que tenían para que los pilotos nos moviésemos sin muchas dificultades y fui a ver donde estaban Ana y Javi, les guié hasta la zona que les dije en los entrenamientos (no habían sido capaces de encontrarla con las explicaciones tan rapidas que dí) y estuve hablando un rato con ellos de como planteaba la carrera y que planes había. Salía el primero, tanto en posición como en el equipo, ya que haríamos los relevos de tal forma que yo entrase a partir de las 22:30, y para eso tenía que correr en el primer compás de las 24H. Cuando terminé con ellos, volví al paddock para las correspondientes entrevistas con Eurosport y ESPN, y la reunión que siempre hacíamos entre los 3 pilotos para darnos ánimos los unos a los otros y salir motivados a pista. Cuando acabé quedaban apenas 20 minutos para montarme en el coche, así que me puse los cascos y desconecté un momento con:


Después de eso, comprobé que todo estuviese en su sitio, bien colocado, listo para funcionar, me colocaron las botellas de agua y me cerraron la puerta. Coloqué el volante en su sitio y repetí la misma operación de todas las salidas, miré al frente hasta que los sonidos de mi alrededor se apagaron y solo quedaba el sonido de mis guantes rozando el botón de encendido. Apreté y volví a la realidad, listo para la vuelta de formación, que daría paso a la salida lanzada, las curvas se sucedían, mientras seguía al safety car, las curvas dunlop, la curva de des Hunaudières, Mulsanne y también Indianápolis, y justo nada mas pasar la chicane Ford, quedaba solo la última, la pasé por mi zona mientras observaba el reloj, inmortal, que colgaba donde siempre, aceleré al máximo pasando por la salida para encarar las curvas dunlop, las cuales pasaron mas rápido de lo que esperaba. Entre trazada fina y uso mínimo del freno, llegaba todavía líder por delante del Nissan #4 el Toyota #9 y el Porsche #1, a la recta de des Hunaudières. Arriesgué todo lo que me permitían las ruedas, aun al 70% del rendimiento, ya que no había calentado muy bien, en ambas chicanes y pude ampliar levemente la ventaja, entrando en Mulsanne como una exhalación para salir directo a Indianápolis y de ahí a las chicanes previas a la recta de meta de nuevo. Así pasaron varia vueltas, ampliando mi ventaja con mis rivales, los cuales iban del segundo al quinto en un pañuelo, y a la séptima vuelta ya estaba pegando rafagazos de luz a los doblados. Paré otras 10 vueltas mas tarde, y seguiría otras 20 mas, como estaba planeado. La carrera se sucedía sin incidentes pero yo no acababa de sentirme cómodo al rato de parar la primera vez, así que cuando me bajé del coche no fui a descansar a la habitación, me quedé con los ingenieros y meteorólogos en el muro, viendo el desarrollo de los acontecimientos. Mis malas sensaciones se hicieron verdad, y en cuestión de 5 minutos, comenzó a llover a mares en el circuito, situación que Frank supo manejar de forma excelente y trajo el coche al box en perfecto estado, para ponerle ruedas de lluvia extrema y seguir ganado distancia con nuestros rivales. El cielo se cerró y así estuvo toda la tarde, hasta que al final del relevo de Luca amainó lo justo para que correr de noche no fuese imposible. Cuando Luca salió del coche, me deseó buena suerte y me dijo en bromas que le temblaban las piernas con tanta agua sobre el asfalto, y la verdad es que o le había ido nada mal, era un genio sobre mojado y ya aventajábamos al segundo en 3 minutos y 27 segundos, así que cuando estaba dentro pensaba solo en mantener la distancia y apretar donde pudiese. Salí de box por detras de un GT, un Ferrari de Scudería Italia, al cual tuve que adelantar nada mas salír de manera bastante peligrosa. La tensión de la noche con lluvia era insoportable, y ya no sabía como ponerme para no estar incómodo, parando en boxes a las 13 vueltas, me dijeron que la ventaja había aumentado entre 12 y 15 segundos, sin que me diesen un número exacto, así que salí de nuevo a por todas. Sobre la tercera vuelta después de la parada tuve un pequeño encontronazo con un LMP2 que golpeó levemente mi parte trasera debido al aquaplaning, y sin darle demasiada importancia, seguí a ritmo normal. Pasando las curvas dunlop notaba el coche extraño, así que avisé al equipo, y me dijeron que tenía que parar para cambiar los neumáticos, ya que tenía el trasero izquierdo dañado. El coche se comportaba, y pasé las dos chicanes sin ningun problema, subiendo hasta los 328 km/h en la recta, y aun quedaba la recta antes de Mulsanne, en la que volvería a circular tan rápido. Cada vez se acercaba mas y justo cuando iba a frenar, el coche botó de repente y yo sabía lo que pasaba, el sonido me lo confirmó, la rueda había explotado. Los únicos recuerdos que tengo de aquel momento son de mí boca abajo mientras el porsche volaba hacia los árboles y un golpe muy fuerte a la altura de los riñones, seguido de un montón de sirenas de ambulancia y a Javi y Ana hablándome de algo del monocasco del coche y de que aún estaba vivo. En el viaje en ambulancia caí rendido y desperté el martes, en el Centre Chirurgical du Mans.





Mi primera visón fue la de Ana dormida, flores sobre la mesa, y una carta de Javi sobre la mesa que decía "Ya llevas cuatro días tu sola alli, déjame hacer el relevo". Cuando posé la carta los médicos entraron y despertaron a Ana. Estuvieron explicándome entre todos lo que pasaba; Al reventarse la rueda, el coche se desplazó a mas de 300 km/h y salió por encima del guardarrail después de despegar "gracias" a los pianos del trazado, perdiéndose en el bosque y golpeando la parte trasera contra varios árboles, y cayendo muy fuerte contra el suelo. Eso me había ocasionado una dislocación de columna, la cual ya estaba en su sitio, pero tendría que usar la silla de ruedas una larga temporada hasta que recuperase la movilidad. Cuando nos dejaron solos le pregunté por la carta, me dijo que si que era de Javi, y ella parecía no haber dormido muy bien ni haber comido tampoco bien en ese tiempo, asi que le dije que nos bajamos a comer por todo lo alto a la cafeteria. Me ayudo con la silla y lo pasamos muy bien durante la comida, y mi imagen de ella volvia a cambiar de nuevo. Una vez volvimos a la habitación, recibí visitas de todo el mundo, mis familiares, los de Ana, el equipo, mis amigos, todos estaban alli. Cuando se acababa el dia, Ana volvió a quedarse y estuvimos hablando largo y tendido de todos los problemas. Nos pedimos perdón mutuamente y ella se subió a la cama para darme un abrazo, y comenzó a llorar. Cuando quitó la cara de mi hombro, nuestras caras se acercaron la una a la otra para acabar fundidas en un beso que pareció eterno.


sábado, 3 de agosto de 2013

Parte 2: Capitulo 2. El reencuentro

Ana:

Entre en el garaje y posé mi improvisada arma contra la pared:
-¿Que haces en mi casa?
- Es mi casa también, ¿lo recuerdas? he decidido venir a pasar unos días, alejarme un poco de los circuitos, venir a ver a Javi, me preocupa su enfermedad y como él esta muy preocupado también pues a lo mejor consigo que se le olvide un poco su enfermedad
-Vale

Fue lo único que acerté a decir. No podía creer lo que veía, Toni y yo volviéndonos a ver después de dos años, estaba muy guapo, estaba más mayor y eso le daba un toque de maduro que me encantó pero a pesar de todo y aunque no quería ser borde, una parte de mi no le perdonaba que se hubiese ido y actué como una autentica despechada, no solo siendo irritante, sino también echándole en cara que me había abandonado y asegurandole que no me iba a tener ni como amiga, todo eso acompañado de una larga discusión que duró casi hasta que amaneció y que termino conmigo llenándome a dar una vuelta en coche para quitarme la mala sensación que se me había quedado.
En los dos siguientes días cada uno hacia su vida en la casa sin mediar palabra e intentando no cruzarnos. Yo iba lo menos posible, solo a dormir para no tener que cruzarme con él, parecía muy enfadado en la discusión y no quería volver a repetirla, ya me sentía suficientemente mal por reencontrarnos así, por no haberle dicho las cosas que sentía por él, aun pasados estos dos años.
Cuando la gente se entero de que Toni estaba aquí, mi casa se empezó a llenar de amigos y familiares que querían verle y eso me hizo ir menos todavía a casa. Así que me pasaba las noches recorriendo con mi delta los lugares en los que alguna vez había corrido, legal o ilegalmente y pisaba el coche, eso de alguna manera me aliviaba, me relajaba y por lo menos se me olvidaban todas las preocupaciones que tenia, sobre todo el hecho de que Javi estaría enfermo y que mi ex volviese a aparecer en mi vida más guapo que nunca.

Como siempre en los últimos días, llegue a casa sobre la una de la mañana y desde afuera vi que la luz del salón estaba encendida y el impresionante Mercedes-Benz Slr Mclaren de Javi en la entrada de la casa, que relucía brillante bajo una farola, era un coche que impresionaba y más como Javi le había puesto, negro por fuera con un ligero brillo y por dentro cuero rojo que resaltaba la ferocidad del coche, y es que con 600 cv nadie se iba a atrever a intentar echar una carrera con él. Me quede mirando el coche, las pastillas de freno de carbono que cada vez que las cambiaría debía de darle muchos dolores de bolsillos y las ruedas y las llantas....estaban impolutas, las ruedas parecían recién cambiadas, con el dibujo perfecto, y aunque yo siempre había dicho que los mercedes eran de viejos este coche para nada me disgustaba y ya lo había cogido alguna vez con Javi de copiloto, de otra manera no me hubiese dejado el coche.

Deje el coche de lado y entre en casa a saludar a Javi y a ver como se encontraba hoy. La casa estaba ligeramente cambiada, Toni debía de haber subido los muebles del trastero y había puesto póster y fotos de coches, por fin la casa parecía tener un poco más de vida:

-Hola viejo, he visto fuera el mercedes y me he preguntado..¿ de quien sera este coche de viejos? y justo tu estas en mi sofá jaja.
- Que casualidad eh, y tu ¿por que llegas tan tarde a casa?
-Estaba dando una vuelta con el Delta por ahí (dije mientras me sentaba en el sillón, ya que el sofa lo ocupaban Javi y Toni)
-Ya me conozco tus vueltas...veras aprovecho que estas aquí y te digo que nos vamos a Le Mans, a ver las 24 horas, ¿no me digas que es mal plan?, nos invita el equipo de Toni, estaremos en boxes con ellos y tenemos el hotel al lado del circuito por si quieres irte a descansar.
-No quiero ir
-¿Por que te invito yo y mi equipo?
-Precisamente
-Bueno bueno chicos, parad, tu vas a venir conmigo, sabes que no estoy bien y si estas conmigo puedes ayudarme si me encuentro mal
-Precisamente, ¿tu crees que estas lo suficientemente bien para ir ?
- Por eso ni te preocupes, me voy a llevar una enfermera conmigo, pero te necesito a ti para divertirme, no creo que la enfermera me lleve de copas
-Desde luego que eres idiota
-Ya pero tu te vienes
-Si si, ya lo veremos
-Yo me voy a ir a casa chicos, os dejo que descanséis y que...habléis, creo que necesitáis hablar bastante

No le faltaba razón pero tampoco sabia muy bien que decir, así que cuando Toni acompaño a Javi a la puerta me pensé como empezar a hablar con él pidiéndole perdón por el recibimiento pero cuando regreso al salón, mi maldita boca no se abrió para decir lo que pensaba sino que permanecimos en silencio un rato mientras escuchábamos el rugido del motor del Mercedes:

-A Javi le ilusiona mucho ir a Le Mans y si soy yo el problema pues no me hables y ya esta
-No quiero ir
-Venga joder, si no vas, Javi se va a encontrar muy solo, si aparte no me vas a ver nada, voy a estar demasiado ocupado, no seas una caprichosa y hazlo por los demás
-Otros no hacen nada por los demás cuando se lo piden
-No empieces que no estamos hablando de nosotros, estamos hablando de Javi pero pareces no entender que a veces hay que sacrificarse por los demás....
-Claro, para que los demás sean felices mientras yo me pudro ¿no?, para que tu fueras piloto y yo mujer de piloto, para que fuera un florero a tu lado
-Joder, eres una puta caprichosa, paso, haz lo que te de la gana, yo quería hablar como personas normales.

Y sin más dilación subió las escaleras y desapareció en la oscuridad y yo seguía sin saber porque si sentía otra cosa, mi boca no me dejaba decirlo, seria el orgullo, ese maldito orgullo que me hacia hacerme la digna, hacerle ver que no podía hacer lo que quisiese sin consecuencias, pero estaba agotada de mi propio orgullo, de ser tan cabezona y de tener la boca tan grande. Por esto no quería hablar con él, sabia que me iba a perder el orgullo, y el estaba enfadado de verdad conmigo, se le veía y eso me enfada a mi también, aunque sabia que tenia razón, tenia que ir con Javi porque a él le hacia ilusión. Le Mans era en dos semanas pero seguramente iríamos antes, mañana llamaría a Javi para preguntarle, porque con Toni no quería seguir metiendo la pata, y allí me quede, dormida en el sofá mientras veía una antigua seria que reponían a esas horas en la tele y lo peor de todo no fue dejarme la luz y la tele encendidas, ni tampoco quedarme dormida encima del mando y que se me quedaran los botones marcados a fuego, lo peor de todo fue ver como Toni se reía de mi al verme desde la cocina levantarme con todo el pelo rojo revuelto, cara de loca y con una tortícolis impresionante que me impedía mirar a los lados. Le hubiese lanzado el mando de la tele si no fuese por el esfuerzo que me suponía intentar localizar el mando con el cuello así:

-¿Quieres que te ponga un vaso de leche?
-No
-Anda no te hagas la digna que no puedes ni girar el cuello, estas muy graciosa sin poder moverte
-No puedo mover el cuello pero las manos si, así que ten cuidado
-No digas mucho eso, suena muy mal

Dijo mientras se ria, ya no se si de mi o conmigo pero por lo menos no parecía tan enfadado como la noche anterior, le dije que iba a ir a Le Mans y le pregunte si sabia cuando íbamos a ir nosotros, me comento que le tendría que irse en pocos días, nosotros iríamos tres días antes de la carrera y nos volveríamos con él, dijo que Javi se encargaría de todo y que le preguntase a él. Por lo menos hablamos como personas civilizadas durante unos minutos y cuando por fin me decidí a pedirle perdón y comerme mi orgullo su maldito móvil empezó a sonar como loco y al cogerle empezó a hablar en su ingles y a dar vueltas por casa, por tanto mis planes de hablar se desmoronaron así que me fui a casa de Javi para preguntarle por el viaje, en el fondo me hacia ilusión ir a Le Mans, que era tan mítico, tan especial y también ver a Toni correr, aunque no se lo iba a decir a él. Iba a ir a ver las 24 horas, esas que tantas veces habia visto por la tele y tantas veces habia dicho que tenia que ir alguna vez en la vida .